AMISTAD QUE NO JUZGA



Hoy quiero ampliar un poco la idea del post que publique hace “poco”, vuelvo a hablar sobre la amistad. En esta particular ocasión hablaré de un principio básico que creo debe existir para que la amistad se de y se conserve. Dicho principio es la confianza.

Usando un poco el diccionario tenemos que:

confianza.

(De confiar).

1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.


Creo que esto da una idea sencilla y clara de a donde debemos orientar la palabra y en que situaciones aplicarla. En el caso de la amistad la confianza en un amigo nos lleva al hecho de no juzgarle jamás.

Emitir un juicio siempre es fácil ya que el hacerlo nos puede hacer ver como dueños de la razón, del bien, de la justicia, etc. A un amigo podemos sentir que no le juzgamos, si no que le “decimos las cosas por su bien”. Esto me vino a la mente por lo que viví con una persona (que ya no es parte de mi vida) que se decía mi amigo y cuando no entre en su estricto esquema de (doble) moral sencillamente me juzgó (encasillo) como una mala persona que de plus le había decepcionado. “Caí de su gracia” como el mismo me lo dijese.

Creo yo que los amigos no estamos para juzgar, para decir un sermón preciso que nos ponga del lado cuerdo para hacerle ver a un amigo que esta mal. Creo que los amigos debemos apoyar incondicionalmente a nuestro amigo y si el amigo tenía razón aceptar humildemente que nos equivocabamos y si no la tiene jamás señalar con el dedo, jamás decir “te lo dije”.

Agradezco pues a las personas que me han juzgado por que gracias a ellos he podido diferenciar con claridad a los que son mis verdaderos amigos. Gracias a los de verdad,que siempre estan ahí para festejar mis triunfos y para darme una mano cuando estoy en el suelo. Les quiero a todos, a los de la “vieja escuela” y a los que van llegando.

Hasta Pronto ;).


Fotografía por Darwin Bell en flickr